En la noche de sueños errantes,
donde el amor juega a perderse,
Alisson y Eduardo se encuentran,
con corazones que laten a voces.
Sangre que corre en sus versos,
última vez que se miran así,
calidez que abriga sus almas,
en un abrazo que nunca se va.
Amor, eterno y fugaz,
como un suspiro de luna,
dibujando en la oscuridad
un destino que nunca se esfuma.