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Es la doncella de alma entera que, habiendo desposado en su interior la firmeza del varón y la ternura de la hembra, camina ya no como sombra de otro, sino como señora de su propio destino; mujer que, sin dejar de ser fuente de vida, ha forjado en su pecho un temple de acero y una luz propia, tornando su ser en un jardín cercado donde florecen, en paz y armonía, la razón y el sentimiento. Ella le habla con la verdad de quien no necesita permiso para existir, y lo escucha con la ternura de quien no teme ser devorada. Si él intenta colocarla en un pedestal, ella desciende con gracia para tomarle la mano en la tierra firme; si él huye, ella permanece serena en su propio centro, sin perseguir ni mendigar. no elige entre callar o hablar sin freno; dice la verdad con medida y sin miedo.No se contiene por temor al qué dirán, ni se desborda por necesidad de vaciar su pecho. Su palabra nace de un centro sereno: es firme como la roca y fluida como el agua. Si ha de decir "no", lo pronuncia claro, sin disculpas que lo enmienden; si ha de amar, lo declara entero, sin reservas que lo mengüen. no habla desde la carencia ni desde la máscara. No suele callar su verdad para ser aceptada o gritarla para ser vista , en cambio, habita su propia autoridad, por lo que su voz no necesita imponerse ni someterse. Es palabra que crea, no que hiere; que establece límites, no que levanta muros. sabe cuándo el silencio es oro y cuándo la palabra es fuego, y usa ambos con la sabiduría de quien se pertenece a sí misma.
Es la doncella de alma entera que, habiendo desposado en su interior la firmeza del varón y la ternura de la hembra, camina ya no como sombra de otro, sino como señora de su propio destino; mujer que, sin dejar de ser fuente de vida, ha forjado en su pecho un temple de acero y una luz propia, tornando su ser en un jardín cercado donde florecen, en paz y armonía, la razón y el sentimiento. Ella le habla con la verdad de quien no necesita permiso para existir, y lo escucha con la ternura de quien no teme ser devorada. Si él intenta colocarla en un pedestal, ella desciende con gracia para tomarle la mano en la tierra firme; si él huye, ella permanece serena en su propio centro, sin perseguir ni mendigar.
Es la doncella de alma entera que, habiendo desposado en su interior la firmeza del varón y la ternura de la hembra, camina ya no como sombra de otro, sino como señora de su propio destino; mujer que, sin dejar de ser fuente de vida, ha forjado en su pecho un temple de acero y una luz propia, tornando su ser en un jardín cercado donde florecen, en paz y armonía, la razón y el sentimiento.
Pierdes cuando crees que el mañana te pertenece.
Aún adulto crees que un Cielo te sostendrá o te cambiará, nada te debe nada, solo aquello que añoras hazlo con tu propia fuerza, pues ni estrella ni cielo te deben nada, la mayor blasfemia es a ver creído todo esto en vez de ver por ti.
Más era sencillo y también lo eres, no importa si partes el mar o si derrumbas el cielo, la gente solo te trata como el montón, pues no hay nada ni nadie especial, solamente se siente de dentro.
Más era sencillo y también lo eres, no importa si partes el mar o si derrumbas el cielo, la gente solo te trata como el montón, pues no hay nada ni nadie especial, solamente se siente de dentro.
Pues desde las arenas me levanté hacia el trono, y en su rozar, crujió su zafiro, sus perlas. Mi mano agarró del borde del cuello de Dios, y le rompí la máscara que lo cubría desde los siglos antiguos. Lo sostuve y le puse de rodillas desde el cielo hasta la tierra y le miré a los ojos hasta que vencido bajo su propia ley que le refleje.
Pues desde las arenas me levanté hacia el trono, y en su rozar, crujió su zafiro, sus perlas. Mi mano agarró del borde del cuello de Dios, y le rompí la máscara que lo cubría desde los siglos antiguos. Lo sostuve y le puse de rodillas desde el cielo hasta la tierra y le miré a los ojos.
Pues desde las arenas me levanté hacia el trono, y en su rozar, crujió su zafiro, sus perlas. Mi mano agarró del borde del cuello de Dios, y le rompí la máscara que lo cubría desde los siglos antiguos. Lo sostuve y le puse de rodillas desde el cielo hasta la tierra y le miré a los ojos.
Pues desde las arenas me levanté hacia el trono, y en su rozar, crujió su zafiro, sus perlas. Mi mano agarró del borde del cuello de Dios, y le rompí la máscara que lo cubría desde los siglos antiguos. Lo sostuve y le puse de rodillas desde el cielo hasta la tierra y le miré a los ojos.
He peleado con varias cosas, he conseguido lo que un hombre puede conseguir solamente en 60 años, y comprendí la profundidad hasta en los bordes de cada muerte, tuve visiones, vi un futuro donde la razón era más inquebrantable que las leyendas, y los lazos eran un río desinteresado.
He peleado con varias cosas, he conseguido lo que un hombre puede conseguir solamente en 60 años, y comprendí la profundidad hasta en los bordes de cada muerte, tuve visiones, vi un futuro donde la razón era más inquebrantable que las leyendas, y los lazos eran un río desinteresado.
En esta vida, no pude hacer ninguna compañía, pues mi lazo era muy profundo que solamente borde, es por eso que cada varón veía que la relación era forzada y que cada mujer creía que coqueteaba.
En esta vida, no pude hacer ninguna compañía, pues mi lazo era muy profundo que solamente borde, es por eso que cada varón veía que la relación era forzada y que cada mujer creía que coqueteaba.
De niño queria ser el héroe.. Hoy casi siempre, me idéntico con los villanos
De niño queria ser el héroe.. Hoy casi siempre, me idéntico con los villanos
"Si por la mente ame, sobreviví,También e de partir con ella.Vi mucho en aquella tierra, Vestida del dolor humano,El ser sufre por lo que cree, por lo que vive, por lo que piensa Y por lo que dice.Más aún lo es en su egoísmo,En esta vida pude haber amado profundamente,Vivir profundamente,Ser profundamente,Más el pago siempre es humano y no De la talla que daba, Si hubiese un lugar donde el Amor sea libre, sería su patriotaY abrazaría a quienes quiera y quien quiera.Ojalá hubiera vivido sin romperme,Pero el mundo primero pide romperte Para que vivas como el resto,Y yo solamente estoy hecho de paz y de sueños".
La verdad no necesita permiso, mis palabras no contradicen a Dios, sino al miedo. ¡Te ruego rechaces la antigüedad, la tradición, la fe y la autoridad! ¡Permitámonos comenzar desde cero al dudar de todo lo que asumimos como ya comprobado! El vulgo llama milagros u obras de dios a las obras insólitas de la naturaleza; Y, en parte por devoción, en parte por deseos de oponerse a aquellos que cultivan las ciencias naturales, se gloría de ignorar las causas naturales y sólo quiere oír lo que ignora y, por tanto, lo que más admira.
La verdad no necesita permiso, mis palabras no contradicen a Dios, sino al miedo. ¡Te ruego rechaces la antigüedad, la tradición, la fe y la autoridad! ¡Permitámonos comenzar desde cero al dudar de todo lo que asumimos como ya comprobado! El vulgo llama milagros u obras de dios a las obras insólitas de la naturaleza; Y, en parte por devoción, en parte por deseos de oponerse a aquellos que cultivan las ciencias naturales, se gloría de ignorar las causas naturales y sólo quiere oír lo que ignora y, por tanto, lo que más admira.
La verdad no necesita permiso, mis palabras no contradicen a Dios, sino al miedo. ¡Te ruego rechaces la antigüedad, la tradición, la fe y la autoridad! ¡Permitámonos comenzar desde cero al dudar de todo lo que asumimos como ya comprobado! El vulgo llama milagros u obras de dios a las obras insólitas de la naturaleza; Y, en parte por devoción, en parte por deseos de oponerse a aquellos que cultivan las ciencias naturales, se gloría de ignorar las causas naturales y sólo quiere oír lo que ignora y, por tanto, lo que más admira.
Me parte el fondo del alma, un pozo más profundo que el ancho cielo. No un dolor, no una herida. Es un lazo que unió los cimientos de cielo y tierra, una mano en el tiempo dado, lo vi, te deja como torrente en paz, y las hojas lloran su rocío, y el mañana da dorados oros de una nueva luz. Antaño vagué por las tierras y no encontré un corazón dispuesto al amor, y nunca creí que lo hallaría aún más cerca de lo que imaginé, no hablo como enamorado, ni como verdugo, sino como agradecido, por que el tiempo solo fue y solamente fue, que encontrarnos fue como un viento inesperado.
Me parte el fondo del alma, un pozo más profundo que el ancho cielo. No un dolor, no una herida. Es un lazo que unió los cimientos de cielo y tierra, una mano en el tiempo dado, lo vi, te deja como torrente en paz, y las hojas lloran su rocío, y el mañana da dorados oros de una nueva luz. Antaño vagué por las tierras y no encontré un corazón dispuesto al amor, y nunca creí que lo hallaría aún más cerca de lo que imaginé, no hablo como enamorado, ni como verdugo, sino como agradecido, por que el tiempo solo fue y solamente fue, que encontrarnos fue como un viento inesperado.
Me parte el fondo del alma, un pozo más profundo que el ancho cielo. No un dolor, no una herida. Es un lazo que unió los cimientos de cielo y tierra, una mano en el tiempo dado, lo vi, te deja como torrente en paz, y las hojas lloran su rocío, y el mañana da dorados oros de una nueva luz. Antaño vagué por las tierras y no encontré un corazón dispuesto al amor, y nunca creí que lo hallaría aún más cerca de lo que imaginé, no hablo como enamorado, ni como verdugo, sino como agradecido, por que el tiempo solo fue y solamente fue, que encontrarnos fue como un viento inesperado.
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