Porque cuando el mortal se recuerda expresión y no creación, comprende su lugar.
Cambiar fondo del poema
Cuando el mortal se mira en la bruma,
reflejo sutil de existencia ajena,
perdido en la danza de un tiempo en pena,
comprende que tan solo es espuma.
No hay creación en su mente de hielo,
solo una expresión que al viento grita,
un eco fugaz que al cosmos incita
a entender su lugar bajo este cielo.
Porque en la vastedad de lo divino,
el hombre se encuentra con su frontera,
y al mirar el abismo, sincera,
acepta su papel en el destino.