Si el mortal quiere los misterios saber, que su mente se derrame de cosas construidas y mitos de carne, para que, al fin, el cielo lo halle claro como él y sea digno de las llaves infinitas, de esas que tienen la sangre aronir, aquellas de la descendencia que primero vieron al cielo sin túnicas.
Cambiar fondo del poema
Si el mortal ansía el misterio desvelar,
de su mente el velo debe suavemente quitar,
líbrese de mitos tallados en carne terrenal,
y que su espíritu vuele hacia lo celestial.
Pues solo entonces el cielo lo encontrará,
con claridad tan pura como su verdad,
merecedor de las llaves infinitas será,
de aquellas de la estirpe que desnuda al cielo vio ya.
Con sangre de aronir, los secretos comprenderá,
las puertas del universo al fin traspasará,
y en el vasto horizonte de lo sideral,
hallará la sabiduría en su viaje existencial.