En un alba sin nombre, el despertar,
donde sombras divinas empiezan a cesar,
si Dios abre sus ojos, de par en par,
se desvelan secretos, un nuevo azar.
Silencio en el cosmos, se atreve a decir,
que aquel creador, en su lento surgir,
es tan solo un sueño que llega a morir,
cuando un ser humano se atreve a vivir.