En la penumbra del silencio, mis dedos buscaban tu piel, como sombras en la noche, danza errante de un deseo que se niega a extinguirse. Los murmullos del alba, un eco sutil de la verdad, rompen el hechizo del sueño que anhelaba volar. Miradas encendidas, un fuego en tus ojos, transforman el aire en susurros, y entre las llamas ocultas, buscaba el roce de tu ser. Silencio a mis espaldas, mi corazón latiendo en un mar de dudas, quería ser un náufrago de tu abrazo, si solo una sombra que sueña. Los nombres flotan, mi imaginación vuela, y en cada suspiro llameante, el tiempo se detiene, un instante, y luego se quiebra. Quería perderme, sin brújulas ni relojes, sin compromisos, sin cadenas, pero el sueño, dulce tirano, arraigado a su cruel destino, te acercaba y te alejaba. Ahora, un eco persiste, tu risa que desvanece el día, y el amor insensato que sigue vivo, un fuego que nunca apaga su luz. Es un amor allá, en el rincón de lo inalcanzable, una ceniza que respira en mi pecho. Anoche soñé contigo, y hasta en el reino de mis sueños, no logré amarte, no logré tenerte.Escribe ese poema erotico de cinco estrofas
Cambiar fondo del poema
En la penumbra del silencio,
mis dedos buscaban tu piel,
sombras danzantes en la noche,
deseo errante que no quiere perecer.
Murmullos del alba susurran,
rompen el hechizo del sueño,
miradas encendidas, fuego en tus ojos,
aires que se transforman en secretos al viento.
Silencio a mis espaldas,
mi corazón late un mar de dudas,
quería ser náufrago de tu abrazo,
sombra que sueña, invisible amante.
Nombres flotando en suspiros,
mi imaginación vuela, libre y cautiva,
el tiempo detiene su paso,
quiebra en un instante su curso.
Un amor persistente,
ceniza viva en mi pecho,
anoche soñé tu compañía,
y ni en sueños logré alcanzarte.