Una obrera que su vida da para ser una verdadera trabajadora. La miel y la organización es su especialidad, contribuyen y siempre polen buscarán para luego a su reina alegrar.
Cambiar fondo del poema
En el jardín del deber constante,
vuela incansable la obrera fiel,
sus alas de oro, su vida radiante,
trabaja con celo, tejedor de miel.
Con precisión de un reloj dorado,
organiza el caos y busca el saber,
en cada flor, su destino encontrado,
el polen recoge, su laurel de poder.
Por la colmena su labor magistral,
contribuye al reino con gloria sin par,
alegrando a la reina en su alcázar real,
donde su afán nunca dejará de brillar.