Un can de gran tamaño, un compañero leal que ha pasado por tanto y aún así siempre firme a mi lado. Un peludo optimista que su camino nunca se desvia, pues el es que mayormente me guía. Un gran compañero, simplemente alguien que jamás me gustaría perder.
Cambiar fondo del poema
En la vastedad de la noche estrellada,
camina un gigante de patas suaves,
con un corazón que late fuerte,
mi amigo, mi sombra, mi cielo abierto.
Ha visto tempestades y soles caídos,
pero en su mirada aún brilla el día.
Optimista peludo, faro en el camino,
nunca desvía su paso fiel.
A su lado, la soledad se disipa,
y aunque el mundo cambie su piel,
mi deseo profundo, mi único anhelo,
es nunca perder a mi amigo leal.