El soplido del viento, una acaricia que trae la brisa y eriza tu piel lisa. El mismo que uno produce al soplar una flor de león, lo cual produce una brisa que se lleva su resto. Simplemente perfecto, en la mañana sentir que levanta tu cabello, mueve las hojas de los árboles y permite realizar actividades. Algo tan esencial y desapercibido. Algo que se aprecia.
Cambiar fondo del poema
El viento se infiltra suave,
una caricia sutil que eriza,
despierta la piel dormida
como la brisa de un diente de león.
Al soplar, esparzo su corona,
danza etérea en el aire,
sus restos flotan libres,
en perfecta armonía con la mañana.
Levanta mi cabello al despuntar el día,
agita las hojas como un susurro,
invisible coreografía,
impulsa la vida, tan esencial.
Es el arte silencioso del viento,
en el que lo simple se torna grandioso,
una presencia que pasa desapercibida,
y sin embargo, qué hermosa.