Estoy tan casado, que si duermo no quiero despertar
Cambiar fondo del poema
En un lecho de sueños, mi ser descansa,
tan casado, en sombras tan densas,
que al cerrar los ojos, la paz se afianza,
y el mundo real, su peso compensa.
Dormir es el sol de un cielo olvidado,
donde el alma en silencio logra volar,
allí no existe el cansancio atado,
y si despierto, temo al despertar.
En ese rincón donde el tiempo no pasa,
mi cuerpo se funde con sueños de azar,
y aunque el día me llame con su amenaza,
en el sueño eterno, prefiero habitar.