El valor del barro y la relación entre el alfarero y los sentimientos. Compara el barro con la luna, con el sol, con la trasparencia y con el viento
Cambiar fondo del poema
En las manos del alfarero, el barro tiembla,
un susurro de la tierra, crisol de lo eterno.
Es la luna que danza en sus dedos,
blanca y suave, como sueños callados.
Con la fuerza del sol lo moldea,
dándole vida con el fuego y el deseo;
es calor fundido, luz que despierta
los sentimientos que en su pulso laten.
Transparencia tiene su mirada,
como río que revela su canto;
es barro y cristal, en su flujo revela
secretos que el alma guarda en su manto.
Y al viento confía el aroma del barro,
susurros y lágrimas que lleva lejos,
como notas de un amor eterno,
sutil concierto donde juega su eco.
Así es el arte del alfarero,
darle forma al lodo con valor sincero.
Es unión de cosmos y corazón,
lazos de tierra, emoción y razón.