Las fiestas que recordamos con cariño y que pertenecen al pasado comienzan con el inicio del viaje desde Madrid de parte de la familia. Llegados a Ciudad Real descargamos el coche, que viene cargado de viandas y otras alegrías para los niños. A continuación viaje a Malagón para recoger a los yayos, y a veces al Teo. Llegada la hora preparamos la mesa para cenar. Casi al final de la misma, el yayo empieza a llamar, con el teléfono, para ver por dónde está papá Noel. Los niños investigan por toda la casa a fin de encontrar los regalos. Los regalos no aparecen. Mas llegada la hora y cuando alguno de los niños ha visto a papá Noel, pro la magia de la Navidad aparecen los regalos que maravilla a los niños que siguen preguntándose cómo han aparecido.
Cambiar fondo del poema
Desde Madrid parte el viaje,
con familia y sueños cargados,
un coche lleno de viandas
y sonrisas que en pasado
se quedan eternizadas.
Ciudad Real nos da la bienvenida,
descargamos alegrías y juegos,
y luego a Malagón seguimos,
a recoger yayos, recuerdos y algún Teo,
en la casa del cariño anidamos.
La mesa se llena de cuentos
mientras el yayo nos narra
el viaje de un papá Noel lejano,
y los niños, con ojos brillantes,
esconden risas y pistas.
Los regalos se niegan a aparecer,
y la magia de esa noche espera
que alguno de los niños
delate la visita fugaz,
y de pronto, sin más demora,
la magia en Navidad se desvela,
con regalos y asombros intactos,
los niños se preguntan el cómo,
y en el aire queda la respuesta callada.