Una simple lluvia que se hará un huracán,Y un amanecer que sin sol ha de empezar,La fuerza del viento negro que nubla tu corazón.Que no te deja pensar, al abismo tú puedes caer.
Cambiar fondo del poema
Una lluvia tenue comienza a cantar,
susurrando secretos que han de despertar.
Se alza en el cielo un huracán feroz,
con un grito salvaje en su potente voz.
Amanece tímido sin su astro de fuego,
entre sombras negras donde el viento es rey ciego.
El corazón oscurece bajo su manto,
en su remolino de dudas y llanto.
No te deja pensar, es un grito al abismo,
el mundo se extravía en su triste ritmo.
Pero la esperanza, un tenue destello,
pide al alma serenidad en su cuello.
Así danzan los días en un ciclo eterno,
entre lluvia y viento, entre oscuro e invierno.