En el silencio del parque viejo,
quiero robarle al tiempo instantes,
sin vergüenza del pasado,
fundirme en tus brazos constantes.
Mis labios por soñar se cortaron,
como la foto que revive,
tu esencia en mis sueños habita,
como un faro que me dirige.
Eres sonrisa y tormenta,
la razón por la que mi mente vaga,
mi corazón en guerra constante,
en tu presencia se entrega.
Quiero tenerte y no apartarme,
en el jardín de nuestros días,
destruir muros del temor,
y abrazarte sin medidas.
Aunque llueva barro y vengan plagas,
mi convicción cruzará mares,
tú, mitad de mi corazón,
en la guerra de amar, mis pares.
Espero darte la paz soñada,
ser isla, mas, tu puerto anhelo,
y que tus pasos junto a los míos
sean el camino que siempre espero.