Volnoratus non victusUntrinque paratusVeni, vidi, vici,Ex favilla nos resurgemusAudentes fortuna iuvatSi vis pacem, para bellumAut viam inveniam aut faciamCarpe diemPer aspera ad astraActa, no verbaFortis fortuna adiuvatMemento moriNil desperandumDum spiro, spero.
Cambiar fondo del poema
En sombras de tiempos antiguos,
donde ruinas murmuran al viento,
Volnoratus aún no vencido,
se alza con ardor y talento.
Untrinque paratus, dispuesto,
a mil sendas hábil descubre;
Veni, vidi, vici, su eco,
al destino la mirada encubre.
Ex favilla nos resurgemus,
del polvo al cielo, flameante;
Audentes fortuna iuvat,
al alma del valiente, constante.
Si vis pacem, prepara la guerra,
con temple de acero en la piel;
Aut viam inveniam aut faciam,
en la roca, el paso fiel.
Carpe diem, el día reclama,
en estrellas escribe su trama;
Per aspera ad astra, a escalar,
entre oscuros velos, se erige un altar.
Acta, no verba, hechos, no voz,
Fortis fortuna adiuvat, en su altavoz.
Memento mori, recuerda bien,
que bajo el cielo, todo perecerá también.
Nil desperandum, ante el roto umbral,
Dum spiro, spero, esperanza inmortal.
Así, en la danza de latidos y sueños,
tras cada ocaso, el amanecer enseño.