Aunque ya no estés físicamente con nosotros, tu espíritu y recuerdo vivirán siempre en nuestros corazones.
Cambiar fondo del poema
Aunque la tierra se separe,
y el tiempo nos falte cruel,
tu esencia vive en el aire,
como un susurro de miel.
Tu voz resuena en las hojas
que el viento suele llevar,
y en los sueños y congojas,
es ahí donde te hallarás.
A través de cielos claros,
por caminos de quietud,
tu espíritu, como faros,
es la eterna gratitud.
Así, aunque ya no estés,
y la distancia se imparta,
en nuestros latidos ves
que nunca, nunca te aparta.