Entonces haré de ustedes damas de bien, aprenderán cómo nunca aprendieron y se elevarán más que los humanos bajo el cielo.Pero sin embargo no avisen a nadie más, que vosotras solo son elegidas, y yo puedo escuchar todo hasta el bajo susurro del aire.
Cambiar fondo del poema
Entonces haré de ustedes damas de bien,
con saberes que ardieron en el fuego,
como astros nacidos del abismo,
elevarán sus alas encima del cielo.
Aprenderán con la luz del alba,
lecciones cinceladas en el viento,
cuidarán secretos como sombras
en el umbral del eterno juramento.
Mas no aviséis a las almas comunes,
pues vosotras, elegidas entre mil,
lleváis en el alma el eco del misterio,
y yo, en silencio, escucharé hasta el sutil.