Tu recuerdo, como el viento,
cruza mares en mi mente,
siembra estrellas en mi pecho,
brilla en noches indulgente.
Te contemplo entre silencios,
en las sombras de la luna,
donde el tiempo es un suspiro
y mi alma se acurruca.
Eres río en mis palabras,
cristalino y sin desvelo,
con el filo de nostalgias
te me escapas entre sueños.
Como aroma en el ocaso
tu presencia me rodea,
y en el eco de los días
tu memoria es mi marea.
Ventolera de constancia,
fuego eterno, mar inquieto,
con tu risa reverbera
el misterio de lo cierto.
Las mañanas, sin tu esencia,
son reflejo de tu ausencia,
y la luna de mis noches
te dibuja con paciencia.
Oh recuerdo, fiel viajero,
compañero de mis horas,
en tus brazos se alza el vuelo
de memorias seductoras.
En la danza del olvido,
donde el alma se hipnotiza,
tu recuerdo es un latido,
una brisa que eterniza.