La llegada de los reyes magos y mi carta a ellos.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En la noche estrellada, sus sueños cabalgar,
van los magos de oriente con regalos del mar.
Oculto en su estela va un deseo especial,
mi carta dorada, mi voz celestial.
Tres reyes avanzan, el cielo a cruzar,
oro, incienso y mirra, tesoros a dar.
Mas guardo en mi pecho, un pequeño latir,
de sueños y anhelos, un mundo a construir.
Con pluma de sueños, escritos en papel,
mis palabras navegan cual barco en la miel.
Les pido esperanza, justicia y verdad,
un mundo sin sombras, de pura igualdad.
Besos de estrellas adornan mi voz,
y el viento, mi amigo, les lleva mi dos.
De rodillas espero, con fe y con fervor,
que mis sueños se cumplan bajo su resplandor.
Mis ojos divisan el polvo de ilusión,
en el cielo se dibuja su próxima misión.
Que el niño que clama justicia y amor,
reciba su tesoro del mago interior.
En el firmamento se entrelazan sus huellas,
trazando el camino de todas las estrellas.
Y yo, mientras tanto, con mi carta a volar,
dibujo el futuro que quiero abrazar.
Que los pueblos del mundo sin miedo se alcen,
que reine la paz donde reina el silencio.
Es mi carta, oh magos, mi humilde clamor,
cambiemos el mundo con tan solo amor.
Así, con la esperanza de un regalo ternura,
mi carta navega en la noche más pura.
Que lleguen los magos con su celestial andar,
y que fluyan los sueños, en la aurora a estallar.