Últimamente me gusta pensar que estoy en el lugar correcto, tratar de hacer las cosas siempre de corazón llevar una sonrisa y en los malos momentos me gusta ir viviendo día a día, valorando a los que tengo, prestándole atención a los pequeños detalles y creo que así es como uno no pierde la magia”.
Cambiar fondo del poema
En el destino, el latido sincero,
donde el corazón se viste de cielo,
llevo una sonrisa como un lucero,
en días oscuros, soy mi propio anhelo.
Vivo el presente, día a día,
cosechando el tesoro de lo pequeño,
valoro a quienes me dan su armonía,
y en cada detalle, descubro un sueño.
Así no pierdo la magia que tengo,
con cada instante se enciende el fuego.