Noche de MagiaBajo el abeto, cual fiel centinela,mis zapatos esperan, ansiosos de hallarun tesoro oculto, un regalo especial,que los Reyes Magos vendrán a dejar.Con agua fresca y pasto perfumado,les ofrezco un banquete, una señalde mi gratitud, de mi corazón calmado,que sueña con un regalo celestial.En una carta, mis deseos escribo,con la ilusión de un niño que esperacon ansias la llegada de aquellos que escribencon polvo de estrellas la noche entera.Recuerdo mi infancia, tan pura y feliz,cuando creía en hadas y en duendes,en sueños que volaban y en mágicos biz,y en Reyes Magos que traían presentes.Hoy, aunque el tiempo ha pasado veloz,la magia sigue viva en mi interior,y al mirar al cielo, lleno de estrellas,siento la ilusión de aquel primer amor.Con cada año que pasa, más me enamorode esta noche mágica, llena de paz,donde los sueños se hacen realidad, y el tesoromás grande es la esperanza que siempre nos abraz.Y así, con el corazón lleno de fe,espero la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar,que con sus regalos, la vida me harán más alegre,y en mi alma, la ilusión siempre florecerá.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
Noche de Magia
Bajo el abeto, cual fiel centinela,
mis zapatos esperan, ansiosos de hallar
un tesoro oculto, un regalo especial,
que los Reyes Magos vendrán a dejar.
Con agua fresca y pasto perfumado,
les ofrezco un banquete, una señal
de mi gratitud, de mi corazón calmado,
que sueña con un regalo celestial.
En una carta, mis deseos escribo,
con la ilusión de un niño que espera
con ansias la llegada de aquellos que escriben
con polvo de estrellas la noche entera.
Recuerdo mi infancia, tan pura y feliz,
cuando creía en hadas y en duendes,
en sueños que volaban y en mágicos biz,
y en Reyes Magos que traían presentes.
Hoy, aunque el tiempo ha pasado veloz,
la magia sigue viva en mi interior,
y al mirar al cielo, lleno de estrellas,
siento la ilusión de aquel primer amor.
Con cada año que pasa, más me enamoro
de esta noche mágica, llena de paz,
donde los sueños se hacen realidad, y el tesoro
más grande es la esperanza que siempre nos abraza.
Y así, con el corazón lleno de fe,
espero la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar,
que con sus regalos, la vida me harán más alegre,
y en mi alma, la ilusión siempre florecerá.