En el jardín de la vida, ellas florecen,
mujeres fuertes, valientes, hermosas,
con sus manos de seda y corazón de acero,
navegan mares donde el miedo reposa.
Cargan en sus ojos historias de mil días,
con el paso firme y el sueño en la cumbre,
tormentas no doblan su espíritu eterno,
ellas son lluvia que calma la lumbre.
Son raíces profundas en tierra y en alma,
un canto sublime que el viento respeta,
construyen futuro con piedra y esperanza,
mujeres que alumbran la noche completa.