Habia una vez,Entre las hojas de un arbol,Una hoja seca, Miraba feliz a las verdes,Alegres como el sol,Mientras una nubla en su interior habia,Las hojas verdes bailaban,Y brillaban,La seca seguia el ritmo,Mucho tiempo,Luego de varias estaciones,Las hojas verdes veen donde estaba, y la hoja seca no estaba.
Cambiar fondo del poema
Había una vez, en las ramas de un árbol,
una hoja seca, observando desde su umbral.
Miraba feliz a las verdes, su fulgor otrora sol,
alegres como el amanecer, danzaban sin parar.
Una nube en su interior tejía sombras de memoria,
mas las hojas verdes bailaban en su eterna victoria.
Brillaban bajo el sol, con destellos de esmeralda,
y la seca seguía su ritmo, en el aire se alzaba.
Con el paso del tiempo, tras mil estaciones,
las hojas verdes miraron, buscando sus conexiones.
Los vientos susurraban historias del más allá,
donde la hoja seca, serena, ya no estaba.