Una tormenta para los impíos,abismo oscuro conocerán.Naturaleza habla, son sus bríos,justicia divina vendrá a enjuiciar.En la furia del cielo retumbante,se revelan secretos ocultos.Aquellos del mal, en su semblante,encuentran destino sin vuelos tumultuos.|
Cambiar fondo del poema
En la tormenta de juicio y reflejo,
los impíos hallan su oscuro abismo.
La naturaleza, en su brío perfecto,
alza su voz contra el falso espejismo.
El cielo furioso, estruendoso y riente,
desvela secretos de sombra y fervor.
Quienes del mal portan gesto indecente
encuentran su fin sin libertad ni amor.
La justicia divina, firme y serena,
se cierne, implacable, en su justo afán,
y en la tormenta que juzga y condena,
el bien ha de alzarse, cual puro titán.