En la vida siempre algo nos va a doler o siempre nos van a pasar cosas malas.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
La vida es un camino de grava y espejismos,
donde el sol, a veces, se esconde tras las nubes,
y en su capricho deja sombras ante el abismo,
susurrando con viento: "nada permanece inmune."
El río de lágrimas, fuente de un corazón herido,
es testigo de noches perdidas con triste canto,
y aunque el tiempo cure lo que ha sido,
el eco del dolor regresa de su letargo.
En la danza de los días, caemos sin saber,
con cada tropiezo, un nuevo aprendizaje;
son las piedras del destino, fiel guardián del ayer,
las que hieren, pero también forjan coraje.
El alma se rasga, mas la luz vuelve a nacer,
enmendando con brotes verdes lo que era desierto,
y en cada cicatriz un mapa podemos ver,
de las batallas ganadas al corazón incierto.
Sueños rotos cual vidrios en la tempestad,
brillan dispersos bajo la luna indolente,
que en su silencio atestigua con piedad,
los caminos oscuros de una palabra ausente.
El mar de incertidumbre en sus golpes nos baña,
llevándonos a través de sus olas de aflicción,
pero al borde del naufragio, el alma se ensaña,
y en su lucha alza viva la llama de su canción.
En la orilla del infortunio, descansamos un instante,
mirando al cielo en busca de estrellas caídas;
y en su caída, recordamos que todo es fluctuante,
que hasta el más cruel invierno termina sus partidas.
Así la vida nos lleva, con su son de dolor,
maestro implacable y amable al pasar,
dejándonos fortalezas dentro del temor,
y la esperanza surgiendo, eterna, en el mar.