Bosque SombríoEntre ramas que se entrelazan,Un sendero se abre paso suave.Sombras danzan, luces se abrazan,En este bosque, siempre cautive.Hojas crujen bajo mis pies,Mientras el viento susurra secretos.La naturaleza, en su esplendor,Me ofrece un refugio de perfectos.Troncos retorcidos, testigos del tiempo,Cuentan historias de raíces profundas.La vida florece, tierna y sin tiempo,En este edén, donde el alma se funde.Un manto verde cubre el suelo,Musgo y helechos, un suave colchón.El aire puro, mi espíritu lleno,De paz y armonía, una dulce emoción.Los rayos de sol, entre las hojas,Pintando de oro cada rincón.La belleza, en cada una de las hojas,Un regalo de la creación.En este bosque, encuentro mi lugar,Un santuario donde el alma descansa.La naturaleza, mi fiel compañera,En cada paso, mi espíritu danza.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
Bosque sombrío, misterio y encanto,
Entre ramas que se entrelazan fuerte.
Un sendero de susurros, santo,
Donde el alma halla su suerte.
Sombra y luz juegan a mezclarse,
Danzan suaves en un abrazo gris.
El viento canta, hojas alzarse,
Cuentan secretos que el aire desliz.
Sobre hojarasca mis pasos crujen,
Sin estruendo, un rumor silente.
Con cada paso mis cavilaciones surgen,
El bosque me acoge como un confidente.
Troncos viejos, guardianes mudos,
De historias que el tiempo no finge.
Susurra la vida en cauces seguros,
Bajo un cielo que en verdes se tiñe.
El suelo, un manto de esmeralda,
Musgo blando, helechos en flor.
El aire fresco mi pecho embalsama,
Un dulce refugio para el corazón.
Rayos de sol, oro entre las hojas,
Destellos que al bosque ofrecen vida.
La belleza yace en formas prolijas,
De creación divina, en perfecta medida.
En este edén hallo mi sosiego,
Con cada paso, mi espíritu danza.
Santuario envolvente, sin falsos ruegos,
La naturaleza me ofrece su confianza.
Aquí descanso, fiel compañera,
Entre sombras que guardan paz.
Bosque sombrío, memoria entera,
Donde mi ser nunca se halla solaz.