Cada noche, la luna llenaesas sombras que me envenenanla presencia de aquella vozque canta esa canción incompleta,que seduce con su frecuenciay te invita a bailar en sus ritmos,de un compás que no deja ir y que tampoco suelta.
Cambiar fondo del poema
Bajo la luna plena y callada,
las sombras me envenenan dulcemente,
una voz se alza, oscura y anhelada,
canta una canción incompleta, latente.
Su frecuencia seduce en la noche,
invita al baile de ritmos secretos,
un compás eterno que florece y se esconde,
nunca suelta, ni deja ir, en sus ecos.
Allí danzamos, perdidos y encontrados,
escuchando la voz que siempre llama,
unidos por susurros encantados,
en el abrazo de su melodía que inflama.