Cabalgando a través de las cenizasDe muchas espadas rotasseñor del trueno
Cambiar fondo del poema
Cabalgando entre cenizas,
de espadas rotas al viento,
avanza el señor del trueno,
con un susurro de brisas.
Las nubes bajo su mando,
el cielo su gran estela,
cada relámpago anhela
su poder siempre reinando.
Ecos en la tormenta grave,
suenan como viejos cuentos,
en su furia, vuelos lentos,
un reino que nunca acaba.
Los vestigios de batallas
reclaman la tierra herida,
mientras su furor desmedida
detiene en seco las fallas.
Oh, jinete de los cielos,
con tu martillo abrumador,
en las sombras del rumor,
se alzan leyendas y anhelos.