En la piel se teje un canto,un susurro del corazón,una caricia, un encanto,que transforma en luz la razón.De sus alas nace el vuelodonde el silencio florece;es un cálido consueloque en la sombra se estremece.Más que palabra o promesa,es el latido del alma,un refugio que embelesay en la tempestad, nos salva.Así, la mano que roza,traza un puente entre dos orillas;su valor fragante y rosacura las noches más frías.|La frase el valor de una caricia debe aparecer en el poemaOcho estrofas
Cambiar fondo del poema
En la piel se teje un canto,
un susurro del corazón,
una caricia, un encanto,
que transforma en luz la razón.
De sus alas nace el vuelo
donde el silencio florece;
es un cálido consuelo
que en la sombra se estremece.
Más que palabra o promesa,
es el latido del alma,
un refugio que embelesa
y en la tempestad, nos salva.
La mano que roza, al pasar,
traza un puente entre dos orillas,
su toque, como un soñar,
cura las noches más frías.
Es el valor de una caricia
que da sentido a la vida,
con su fragancia propicia,
hace del miedo, huida.
El viento guarda su esencia,
la luna la ve danzar;
en el renacer del día,
su abrazo nos hace amar.
Así, en el manto del tiempo,
la caricia se desliza,
borrando del alma el miedo,
con su ternura precisa.
Que nunca falte en la vida,
ese lazo que nos ata,
la caricia compartida
que al universo traspasa.