Solo hay dos cosas que podemos perder: El tiempo y la vida. La segunda es inevitable, la primera imperdonable.
Cambiar fondo del poema
Solo el tiempo y la vida nos concede el azar,
uno fluye y se evapora sin pausa en su andar,
como agua en la arena que nunca vuelve atrás,
el otro, misterio profundo que no se puede esquivar.
La vida, con su abrazo dulce y fatal,
nos lleva en sus brazos hacia un umbral,
su final, siempre cierto, no es vil ni es cruel,
es un susurro eterno, el abrazo del laurel.
Mas el tiempo es un ladrón silencioso,
cuyos pasos borran huellas con sigilo riguroso.
Cada segundo desperdiciado es un lamento,
un canto perdido en el vasto firmamento.
Así pues, valora el tic-tac que tienes,
traza en el aire lo que sientes,
pues la vida nos lleva, como hoja al viento,
mas el tiempo, ah el tiempo, es imperdonable lamento.