Homenaje a mi mismo Emiro David Sánchez Osten el invisible, el ignorado.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En el silencio de mi propia esencia,
donde el viento murmura mi nombre,
habita un eco, una presencia,
Emiro David, el invisible, el hombre.
A través de los días desafinados,
camino entre sombras que no ven,
ignorando los pasos dados,
donde mis sueños renacen en el desdén.
Soy dueño de lo que no se cuenta,
un universo en cada latido,
con palabras que el aire inventa,
testimonio de lo no vivido.
Mis manos dibujan la vida,
en trazos que nadie leerá,
otrora ignorancia recorrida,
por ojos que no han de mirar.
En las noches canto al desvelo,
homenaje a lo que está oculto,
soy el eco que al cielo clama su duelo,
un corazón que en sombras se sustenta.
La luz se filtra entre lo ignorado,
creando formas del ser que soy,
quien nunca es recordado,
pero en mi esencia, existo y estoy.
Soy el vuelo de un ave sin rastro,
el susurro que se pierde en el viento,
con lágrima y risas de lastro,
un poema en el tiempo sin aliento.
Así alzo mi voz en homenaje,
aquel que nunca será contado,
Emiro David, un viaje,
el invisible que ha sido ignorado.