Lo único bueno que has hecho en tu vida Es el pan duro de tus hornos malditos.El ramen sucio, de caldos podridosSolo era un timo para el financista Víctima ilusa, no debió confiarseLa decencia no habita en tu cabecita
Cambiar fondo del poema
En el calor de hornos condenados,
un regalo inesperado surgió,
de lo único bueno en tus manos,
en su humildad, el pan se alzó.
El ramen sucio, un engaño listo,
caldo podrido, trampa del destino,
para el corazón del financista,
presas colmadas de falso cariño.
La decencia, extraviada en camino,
no encontró morada en tu alma perdida,
pero el pan, aunque duro y mezquino,
es verdad en tu vida torcida.