Los niños siempre se rien pero al crecer te das cuenta de que nohay nada de que reír.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En la infancia la risa es primavera,
brota libre, como agua en el río,
con la luz que en sus ojos reitera,
un destello tan puro y tan mío.
Al crecer, el espejo refleja,
un sendero de sombras incierto,
la sonrisa en edades se aleja,
y el silencio se asoma despierto.
El mundo exige seriedad enfrente,
las carcajadas se pierden en bruma,
y el adulto, errante en su mente,
olvida la luz que al niño consuma.
Cubren horas de ayer niebla espesa,
las preguntas del alma retumban,
si la risa se oculta en tristeza,
y las dudas al pecho alumbran.
La inocencia se viste de olvido,
con abrigos de nombres sin ruido,
se sumerge en el mar del perdido,
cual guardián que abraza su nido.
¿Qué camino robó nuestras alas,
y en el pecho sembró tantas balas?
Contemplamos el cielo en sus salas,
mas las risas se esconden en calas.
Y aunque hoy reflexione el destino,
y el adulto recuerde su trino,
quizás busque en la sombra un camino,
donde encuentre el primer desafío.
Si supimos reír del asombro,
quizás el tiempo doble su hombro,
cultivando entre sombras un rombro,
de esa risa que nunca sucumbro.