Perpicaces, Ibamos, alzando, porque, así, llegar, va, hagas, hacerlo, bien hecho a conciencia, ansias, instancia, a ver,Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En la penumbra de la mente vaga,
perspicaces sombras danzan sin cesar,
íbamos alzando sueños, cargas,
porque el alma busca siempre su hogar.
Así, con ansias que nunca se sacian,
llegar al borde del borde, de pie.
Va la esperanza, mensaje en instancia,
a ver si encuentra lo que un día fue.
Hagas camino con cada latido,
hazlo a conciencia, bien hecho y sin fin.
La vida despierta todo lo sentido,
como un gran océano que sabe lo que es ruin.
Mira la estrella, la luz titilante,
alzada en un cielo sin fin, infinita.
Es la promesa del constante cambiante,
un guiño de noches que todo lo invita.
Sigue adelante, que la senda llama,
aunque el viento susurre de contra.
El valor, compañero de quien ama,
en el pecho dormido, se erige y se monta.
El sosiego de un silencio que arrulla,
abre puertas de mundos que brotan.
Así la vida, cuando menos murmulla,
entrega sus dones, sus luces remotas.
Persigue tu causa, que es la vida un grito,
clamor del ser que siempre se renueva.
El fuego interno guarda el alma cual mito,
aroma del tiempo, que el viento releva.
Y al fin, en el ocaso que descansa,
el hombre encuentra su paz solitaria,
un camino bien hecho, en muestra a la instancia,
donde la perla del alma se torna templaria.