Mi alma esra dolida y triste hoy recibió un golpe demasiado fuerte.
Cambiar fondo del poema
En la penumbra de mi alma herida,
se cierne la sombra del dolor profundo,
un golpe fuerte, un susurro inmundo,
hoy ha tocado mi esencia con su partida.
El eco de un lamento que nunca muere,
hojas caen en un otoño eterno,
mi corazón llora un soliloquio interno,
mientras el viento su pena confiere.
Más allá de las lágrimas, busco el consuelo,
en el abrazo del tiempo que mece,
sana la herida, aunque nunca fenezca,
y en el silencio, encontraré mi cielo.