En el silencio de la noche, mi alma suspira,Anhelando tu voz, tan dulce y lejana.La suerte cruel nos ha puesto a distancia,Y en esta soledad, mi corazón se queja.Quisiera susurrarte al oído, amor mío,Los secretos que mi alma guarda para ti.Pero el destino, en su crueldad, ha decididoQue solo en mis sueños pueda estar contigo.Y así, escribo estas palabras con la esperanzaDe que algún día, el viento las lleve hasta ti.Y sepas que aunque la distancia nos separa,Mi amor por ti sigue intacto, fuerte y vivo.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En el silencio profundo de la noche,
mi alma suspira con sutil fragancia,
anhelando tu voz, tan dulce, tan lejana,
una melodía que me da confianza.
La suerte cruel nos ha puesto a distancia,
como dos almas errantes en el mar,
y en esta soledad, mi corazón se queja,
deseando que el tiempo vuelva a su lugar.
Quisiera susurrarte al oído, amor mío,
los secretos que mi alma guarda para ti.
Son palabras tiernas, con temblor escondido,
las que quiero regalarte hasta el fin.
Pero el destino, con su cruel ironía,
ha decidido que solo en mis sueños
pueda encontrarme contigo cada día,
en un rincón del alma, lleno de empeños.
Y así, con tristeza y esperanzas firmes,
escribo estas palabras en el viento;
con la ilusión de que un día logres oírme,
y comprendas mi profundo sentimiento.
Que las estrellas lleven mi mensaje,
a través de la noche y su manto frío,
y que descubras en su brillo el coraje,
del amor que por ti guardo, amor mío.
Sepas que aunque la distancia nos separa,
mi amor sigue intacto, fuerte como el acero,
un lazo invisible que nunca se desgasta,
refugio ante el destino austero y fiero.
Hasta el día en que volvamos a encontrarnos,
seguiré exprimiendo el amor de mis quejas,
con la certeza de que hemos de amarnos,
más allá de la noche, más allá de las estrellas.