En mi pecho late un canto,
con ecos de suave aurora,
pues mi alma se enamora
de ti, mi polola, encanto.
Tus ojos, luceros ardientes,
encienden cada rincón,
y en tu voz hallo la canción
de los sueños más valientes.
Te miro y se pinta el cielo
con colores de infinito.
Eres mi razón y grito,
mi amor, mi anhelo y desvelo.
Eres tú, en este instante,
el universo en mi paisaje,
y en tus brazos el pasaje
a un destino deslumbrante.