Un amor SAPIOSEXUAL; Éxtasis por su insigth. Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En un rincón del alma se desvela,
un amor que no entiende de piel ni figura,
donde la mente es la llama que inquieta,
y la palabra ardiente, su locura.
Tus ideas son constelaciones que giran,
cada pensamiento, un mundo vibrante,
en tu voz, la verdad nunca se retira,
y en tu mirada, el tiempo es distante.
Me pierdo en la danza de tus conceptos,
cada sílaba, un río que fluye constante,
y en el éxtasis de tus vastos preceptos,
mi espíritu encuentra un rincón amante.
Tu insigth es la llave de puertos secretos,
desata tormentas y pacifica mares,
en susurros rompe viejos decretos,
y en un suspiro, mil universos creares.
Nos une un hilo de astronomía escrita,
donde el deseo es un acto de mente,
querer tocarnos se torna una cita
de almas que se pretenden ferviente.
Eres la estrella en mi cielo de verbo,
brillas sin lucir, guías sin mando,
en nuestro silencio, lo eterno observo,
donde cada palabra nos va revelando.
De tus labios emergen galaxias soñadas,
ideas que viven más allá del viento,
cuando te escucho, mil vidas creadas,
el tiempo se rinde a cada argumento.
Así se forja nuestro amor sapiosexual,
donde los cuerpos son sombras fugaces,
y el alma encuentra su lugar primordial
en el abrazo de nuestras mentes audaces.