Que triste es mirar atrás y saber que las 👣 que un día dejaste para poder regresar otro sin importar el 🤕🥹 que causaba las borróOcho estrofas
Cambiar fondo del poema
En la senda que antaño fue diáfana,
las huellas se pierden en olvido,
dolor y tiempo han entretejido,
un velo triste, niebla insana.
Camino de sombras y ceniza,
mi corazón llora tu partida,
heridas que sangran, son la vida,
los recuerdos son llaga, sin prisa.
Al mirar atrás, llueve el silencio,
ecos de risas que se apagan,
esperanzas que se desgajan,
en el viento cruel que es el dueño.
El tiempo borró nuestras huellas,
mas en mi pecho permanecen,
futuras sombras que parecen,
luces fugaces, breves estrellas.
Navego en océanos de tristeza,
buscando faros que no existen,
los lazos de ayer se resisten,
pero la memoria es realeza.
Hoy vuelven con fuerza los anhelos,
como fantasmas que arden despacio,
las cicatrices dejan su espacio,
sin retorno para nuevos vuelos.
La tormenta quebró los senderos,
más sé que al final del horizonte,
se abren caminos, entre el monte,
donde florecen sueños sinceros.
Y aunque ya no sigan nuestras pisadas,
y mi alma cante triste elegía,
renace un alba, con su armonía,
que me invita a danzar en nuevas baladas.