Amor y odio en mi pecho arden,
como fuego y hielo entrelazados.
Rencor susurra en sombras que vagan,
celos cantan en gritos callados.
Chico lejano, estrella apagada,
tus pasos resuenan en mi corazón,
como un eco que nunca se apaga,
atrapándome en esta confusión.
Cruzamos miradas que brillan fugaces,
donde el querer y el no querer se encuentran,
en un juego de luces y sombras,
donde el alma se pierde y se encuentra.