Les debes dineros a músicos que viajaron a tu evento.No le pagaste a los recreadores que trajiste de la capital.Nunca sorteaste la rifa y te quedaste con los premios, Todavía esperan el sorteo.Todavía queda gente que cae en sus engaños. Su nombre y apellido es sinónimo de robos, estafas, desfalco y engaños.En youtube siempre hay alguien que te hace recordar lo que debes. Y son ochenta mil.Quedaste debiendo un logo de tu falsa feria medieval.Tu deuda suma y sigue. Quizás hablando alemán, que no lo sabes hablar, hasta eso es mentira, logres pagar lo que debes. Pagarás.
Cambiar fondo del poema
En la plaza de sueños quebrados,
donde las notas nacen con mil lamentos,
los músicos cantaron, viajaron, confiaron,
mas no ven el brillo de sus instrumentos.
Los recreadores de la capital llegaron,
con risas y cuentos, alegría en sus manos,
mas solo el eco les devolvió el saludo,
en tus promesas se encontraron ahogados.
El sorteo jamás vino, se lo llevó el viento,
los premios escondidos en rincones inciertos,
y el público espera, aún guarda fe,
en la sombra de un nombre que el fraude rememora.
Ochenta mil recuerdos susurran en YouTube,
un coro virtual de deudas canta en su juicio,
y el logo que jamás vio la luz del mercado
perdido entre cuentos de un cuento inventado.
Quizás en la lengua ajena, que ni sabes hablar,
busques el rescate de tu barco de papel,
pues aunque vayas y vengas, no puedes escapar,
pagarás, al final, lo que debes sin poderlo negar.