Hoy a los niños de la calle quiero dedicar mis lerras a ellos sin madre ni padre cofrio y hambre.Ocho estrofas
Cambiar fondo del poema
En la calle, los niños vagan,
sin un hogar, ni un cobijo,
sus sueños se deshilachan,
en el polvo y el olvido.
Rostros de mirada perdida,
hambrientos de amor y pan,
mientras la luna inclemente,
se burla de su afán.
El frío los abraza fuerte,
sin madre que los cubra,
en la ausencia de un padre,
su esperanza se nubla.
Pero en sus ojos brilla,
una chispa de fortaleza,
entre sombras y dudas,
florece su resistencia.
Con manos pequeñas buscan,
un refugio en miradas ajenas,
y a veces la bondad,
le canta a sus penas.
Sus risas son un canto,
de lucha y valentía,
pese a la dura realidad,
ellos danzan con la vida.
Hoy, a estos valientes dedico,
mis letras que son plegaria,
que nunca falte un abrazo,
ni un consuelo en su jornada.
Que encuentren en cada paso,
la luz que tanto ansían,
y en su espíritu gigante,
el sol de un nuevo día.