te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esta será mi dote
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Bajo tu ventana, en silencio espero,
te he amado siempre, en sueños sinceros.
Sin ricos tesoros para regalar,
te ofrezco mi alma, mi fe en el azar.
Cien días contaré al viento cantar,
y de sus gotas de lluvia saciar,
mi hambre y mi sed, mi piel desgastada,
con sólo mis ropas como almohada.
Pobre mi ser, que no puede comprar,
ni joyas ni tierras para entregar,
pero mi sacrificio conocerá,
que el amor verdadero no morirá.
Esta es mi dote, mi promesa eterna,
mi corazón, mi ser que se aferra.
Entre sombras y luces, claro destino,
te he amado toda la vida, divino.