te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esta será mi dote
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He amado tus días, amor eterno,
sin fortuna ni joyas que pueda ofrecer,
mi vida y mi ser, en este invierno,
como dote humilde te vengo a tejer.
Cien días seré guardián de tu umbral,
bajo el cielo que llora mi sustento,
con el viento y las hojas como arrullo vital,
mi ofrenda sincera, mi auténtico intento.
Sin más que mi piel y un sueño adorado,
tu nombre es mi sol, mi faro encendido,
aunque pobre en oro, en amor soy dorado,
y mi sacrificio es mi amor prometido.