te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esta será mi dote
Cambiar fondo del poema
Bajo tu ventana me quedaré,
cien días contaré al viento,
sin más tesoro que el aliento
de un amor eterno que llevaré.
Soy pobre, amor, en riquezas,
pero en mi pecho arde un fuego,
mi sacrificio es mi ruego:
tomar tus manos en ligereza.
La lluvia mi única comida,
mi dote, mi entrega fiel,
el rocío mi único mantel.
Te he amado toda la vida,
y aunque solo el cielo me cubre,
mi amor puro nunca se descubre.