te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esta será mi dote
Cambiar fondo del poema
Bajo tu ventana, mi amor sin medida,
he vivido amándote toda la vida.
Sin oro ni plata, tesoros no hay,
pero mi sacrificio aquí te doy.
Cien días sentado, al aire me ofrezco,
con solo la lluvia como mi refresco.
Sin más que mi ropa, ni más que mi ser,
te entrego mi vida, mi esencia, mi ayer.
Que el viento testimonie y la luna lo vea,
que bajo tus sueños mi promesa ondea.
Este es mi dote, humilde y sincero,
pues en darte mi todo, mi amor es entero.