No me preocupo por el mañana hasta que este llega cuando se ed joven siempre hay esperanza Cuando se es viejo y cansado tan solo hay experienciaOcho estrofas
Cambiar fondo del poema
En la aurora del alma joven,
donde el futuro no pesa,
cada día es flor que se abre,
un surco lleno de promesas.
El viento juega en el cabello,
la risa es canto y mañana,
pues el hoy es pulso fresco,
un lienzo sin telarañas.
Esperanza es la bandera
que ondea alta en la brisa,
donde el tiempo no es moneda
sino danza imprecisa.
Mas el viejo, en su mirada,
lleva mares de experiencia,
tesoros que la jornada
escribió con paciencia.
Ya el mañana no sorprende
ni atemoriza su paso,
pues el saber lo defiende
como un escudo en su ocaso.
El cansancio es suave manta,
un susurro que arropa lento,
donde la vida en su planta
abriga cada momento.
Aunque la chispa se apaga
y la juventud se esconde,
la sabiduría es la saga
que en el corazón responde.
Entre esperanza y memoria,
en el ciclo se construye,
la vida guarda su historia
que al tiempo nunca destruye.