En el tablero de la vida, las piezas cambian de posición con cada movimiento del tiempo: hoy somos peones avanzando llenos de energía y sueños, mañana somos torres protegiendo a quienes dependen de nosotros, y un día, como reyes en el ocaso, observaremos cómo otros toman el relevo. La verdadera lección está en cada etapa: construir con sabiduría, amar con intensidad y dejar un legado que inspire a los que siguen jugando esta gran partida.
Cambiar fondo del poema
En el tablero vital del existir,
las piezas cambian, danzan sin fin,
hoy peones firmes al caminar,
con sueños al aire, energía por mil.
Mañana torres, fuertes vigías,
proteger caminos, cuidar corazones,
con brazos de piedra y ojos de guías,
somos refugio en miles de emociones.
Y un día, reyes en horas de ocaso,
miramos el juego, legado en trazos,
otros las riendas toman, paso a paso,
siguiendo el eco de nuestros pasos.
El sabio construye, el amante siente,
la vida es partida de alfiles valientes,
dejemos legado que inspire a la gente,
en este tablero, un juego creciente.