No me da miedo la vejez, no.Lo que me da miedo es no valerme por mi mismo.No quiero se r una carga.Es la necesidad de sentir que todavía puedo decidir, que mi voluntad sigue intacta. La vejez en sí no es mala. Y sin embargo, pienso que tendré que aprender a aceptarlo. Pero mientras pueda, seré yo, dueño de mi vida.
Cambiar fondo del poema
No temo al paso del tiempo, no,
miro la vejez con calma serena,
lo que inquieta es perder el dominio,
ser carga en la trama de mi condena.
Anhelo la fuerza de ser aún dueño,
con voluntad firme, mi senda marcar,
no es el ocaso lo que me aterra,
es desvanecer sin poderme afirmar.
Envejecer no es mal de temer,
pero habrá que aprender a aceptar,
mas mientras el pulso despliegue su lira,
seré yo, quien decida, mi vida guiar.