Nos somos hermanos de sangre de sangrePero si lo somos de la vida.Compartimos penas y alegrías.Cuando alguno de nosotros no estemos acá. Del mas allá nos protegeremos y cuando todos estemosEn el descanso eterno, asados y canciones compartiremos.
Cambiar fondo del poema
En el camino del alma amada,
unidos sin lazos de sangre,
pero sí por los hilos del destino,
compartimos nuestras penas,
celebramos nuestras alegrías.
Hermandad forjada en vida,
en su ausencia, desde el más allá,
vigilaremos en silencio,
como guardianes del recuerdo,
protegiendo cada paso.
Y al alcanzar el descanso eterno,
en el infinito banquetear,
al son de asados y canciones,
renovaremos la eterna unión
bajo los astros que cantan en paz.